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| La
raíz de la agresividad en los jóvenes que van al fútbol |
Especialistas
identifican las complejas razones que llevan a una persona a transformarse
totalmente dentro del estadio y perder el control de sus actos.
Por Nora Saldaña (SALUTIA.COM)
La pasión futbolística sustituye el tedio por el delirio, la melancolía
por la ferocidad, los problemas por la diversión garantizada. Por
eso no es exagerado decir que este deporte constituye la principal
válvula de escape y desahogo para una infinidad de individuos.
Los eventos masivos dan el espacio para una catarsis colectiva, la
cual proporciona la sensación de evasión tan necesaria, sobre todo
para los habitantes de las grandes y agitadas urbes. |
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| Intensidad
repartida entre jugadores y espectadores |
La
catarsis colectiva se manifiesta tanto en las personas que ven un
espectáculo como en quienes lo realizan. Una investigación estadounidense
afirma que las modificaciones en la concentración sanguínea de la
glucosa y de adrenalina, a consecuencia del intenso esfuerzo físico,
pueden hallarse no sólo en los jugadores de fútbol, sino en igual
medida entre los espectadores del partido.
Ganar o perder lleva a exteriorizar emociones extremas. Al respecto,
el jefe del departamento de investigaciones especiales del Instituto
Mexicano de Psiquiatría, Arturo Ortíz Castro, comenta que los sucesos
violentos que tienen lugar como consecuencia del enfrentamiento de
facciones rivales buscan más la manifestación de su hostilidad hacia
el otro que la defensa de una causa.
Por esto los encuentros deportivos de eternos rivales suelen venir
precedidos de choques más o menos violentos entre los seguidores de
ambos equipos. |
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| La
conducta a partir de la victoria o la derrota |
Cuando
se gana en el fútbol, la celebración de los espectadores es abierta
y ruidosa. Los enfrentamientos con la policía suelen ser mínimos aunque
llegan a cometerse actos agresivos como consecuencia de la ingesta
de alcohol y de la exaltación.
En el caso de la derrota, comenta el doctor Ortíz, ésta casi siempre
suele percibirse como injusta. Aquí es donde la agresividad alcanza
niveles muy elevados, por lo que las masas llegan a enfrentarse abiertamente,
no importando las repercusiones. Es tal la alteración de las emociones
que pueden llegar a suscitarse graves accidentes e incluso homicidios.
El especialista agrega que la agresividad es un impulso innato: "La
convivencia en masas hace que se manifieste en forma anárquica, sobre
todo, en los jóvenes". |
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| Dónde
se localiza la agresividad |
Muchos
investigadores han localizado diversas áreas cerebrales de la conducta
agresiva. Fiacro Jímenez, médico adscrito del departamento de neurología
del Hospital General de México, señala que hay estructuras contenidas
en el núcleo amigdalino que activan la agresividad y otras presentes
en los lóbulos frontales que la inhiben.
Las emociones son constantemente controladas, comenta Jiménez, pero
al asistir a cualquier espectáculo de masas el individuo halla el
ambiente apropiado para manifestar todas sus frustraciones: "Todas
las normas sociales se almacenan en el lóbulo frontal, que alcanza
su madurez en la vida adulta, razón por la cual la agresividad se
manifiesta principalmente en los jóvenes".
Se ha comprobado que los hombres tienden a ser más agresivos e iracundos
que las mujeres, debido a las presiones sociales, la educación y factores
biológicos: "Estos últimos se explican porque los niños tienen menos
material genético que las niñas, ya que les falta una pequeña parte
del cromosoma X", asegura Jiménez.
Esta influencia biológica en niños-hombres está relacionada con el
efecto de la testosterona, que comienza a incrementar su producción
unos dos años antes de que exista algún signo físico de la pubertad.
Los altos niveles de esta hormona llevan a un incremento de la fuerza
muscular y a un mayor nivel del impulso agresivo. |
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| La
agresividad como herramienta |
La
agresividad no debe entenderse necesariamente como violencia. Es una
fuerza que todo individuo lleva dentro de sí y que es necesaria para
sentirse vivo. Además, constituye una actitud general ante la vida,
gracias a la cual el ser humano puede obtener satisfacción de sus
necesidades vitales.
Si la energía se vuelca al exterior de forma negativa, puede generar
agresiones y violencia, pero si se saca de forma positiva contribuirá
a la autoafirmación del individuo. |
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